Si tu supieras cuanto sufro por ti en algunos momentos. Me duele mucho saber que en los momentos tristes tu no estas aquí para calmarme y consolarme con tu abrazo y el sonido de tu dulce voz.
Me duele percibir que por mas que por más que yo quiera, por más que yo intente y sueñe no podré estar contigo, ser para ti lo que tu eres para mi: una amiga. Sí, mismo sin conocerte es través de las estrellas que te cuento todos mis secretos y todo que a mi me pasa sea bueno o malo. Lo hago en un intento desesperado de que ellas lleven hacia ti mis palabras.
Sé que corría el riesgo de sufrir así convirtiéndome en no solo una fan sino una admiradora de la persona simple, de la persona humilde y valiente que eres.
A pesar de todo, tengo mucho que agradecerte, tú fuiste un ángel que Dios puso en mi camino.
Me enseñaste a soñar y creer. Me enseñaste a luchar y nunca desistir de la vida. Sí, fueran tus palabras, tu sonrisa, el brillo de tus ojos y el sonido de tu voz en cada canción, en cada entrevista que me hicieron cambiar, que me hicieron tener ganas de vivir. Como no amarte después de todo que contigo aprendí?
Sé que soñar que un día estaré contigo, que finalmente voy poder abrazarte, mirarte a los ojos y por fin agradecerte por todo personalmente, parece ser un sueño imposible y muchas veces pienso que de verdad no voy conseguir, pero vuelvo a recordarme de todo que me has enseñado y renuevo mis fuerzas para seguir.
Hoy pido a esa lluvia que afuera cae, que lleve con ella todo mi sufrimiento y a ti, una vez más te pido para que me llene con tu luz y para darme fuerzas para continuar.
A Dios yo únicamente pido que permita que tu luz no se apague jamás. Para que así, con el don que tienes, pueda seguir llevando fe, sueños y esperanza para muchas personas más que a ti te necesiten.