Es imposible describir lo que sentí al verte dejar de cantar “No se parece” en Teletón Guatemala para abrazar a los niños que allí estaban y luego ponerte a cantar mirando a los ojos de aquella chavita. Hasta hoy me quedo emocionada al recordar eses momentos.
Eres tú un dulce ángel de luz que llegó a este mundo para iluminarnos día con día.
Y sin duda a cada presentación tuya, Dios envía todos sus ángeles para iluminarte, para guiarte y acompañarte en cada gesto, en cada actitud.
Cada vez que cantas o simplemente nos regala una sonrisa, logras tocar nuestra alma. ¿Sabes por qué? Porque lo haces desde lo más profundo de tu ser, porque pones toda tu alma y corazón en todo lo que haces y es por eso que sentimos y vemos en ti, en tus ojos esa verdad que nos transmites.
Esas cosas solo hacen con que el orgullo que tengo de ti se vuelva cada vez más grande.
Gracias por no dejarse llevar, gracias por no permitir que la fama cambie dentro de ti lo que tienes de más hermoso que es esa simplicidad y humildad.
Gracias por llevar bien alto y siempre contigo esa bandera.
domingo, 12 de septiembre de 2010
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